temporalmente inconexa


Eramos todos felices
18-03-09, 11:16 pm
Filed under: nada, u

daniela-sur-2gb250
Ayer estaba en la micro y pensaba en escribir en este lugar, no por nada en especial sino recordando los blogs que me gustan. Siempre pensé que lo básico para tener uno era contar algo atractivo. Sin embargo, me he dado cuenta que me gustan aquellos que no relatan más allá de lo normal y cotidiano. Mi favorito es de una española -veo sus fotos desde hace más de 4 años- porque cuenta lo que le pasa, y casualmente eso concuerda casi siempre con lo que estoy viviendo. Si pasa por una etapa súper feliz, yo ando en las mismas y ahora que se siente media sola coincidimos una vez más.

Resulta que este semestre me quedé casi sin amigos, no por peleas ni conflictos sino porque no se usar el pucmático. Sí, tonta de mí. Si ud va en la puc y lee a continuación y desea decirme weona, sé que me lo merezco. Bueno, usé los benditos puntos para dar prioridad a un ramo y el resultado es que me quedé sin pan ni pedazo. No tengo el ramo de fotografía y no tengo uno de los ramos bases necesarios. En realidad, ese no era el problema. Me sentí realmente mal cuando noté que en la mayoría estaba sola. Si bien no soy, ni nunca he sido de muchos amigos, he sentido la falta al almorzar, o al llegar a la universidad o en el hecho de no hablar en clases. Nunca fui buena para quedarme callada en clases y ahora menos. Tengo las palabras en la garganta y saltan y saltan y se quedan como debate entre mi cerebro y los rayados de la mesa.

Pero bueno, que se le va a hacer. De tonta me pasa y tengo que ver el lado bueno. Aunque no he conocido muchos nuevos compañeros he hablado con gente entretenida. Por ejemplo el novato misterio. Este chico viene de nada menos que de Tierra del fuego y a sus cortos 20 -casi 21- años ya ha trabajado para TVN. Aunque ya era productor y estaba estudiando en la universidad, decidió venirse para Santiago y entrar a la PUC. Aunque nunca lo pillo en los pasillos para hablar más con él y que me cuente más de su historia, ya lo pillaré. Por otro lado está la hermana de Rajesh (personaje de The Big Bang Theory), que es bella y simpática, pero nunca me puedo sentar a su lado para que hablemos. El ramo en el que estamos juntas tiene sobrepoblación y siempre faltan las sillas. Como nunca llego a la hora a la nada, tate, nunca puedo elegir donde sentarme. Además es de uno de los grupos anexos de mi generación. Explicación: En la prehistoria cuando mis compañeros y yo nos dividimos en grupos por simpatía, se creo un gran grupo y unos pocos anexos de un par de personas. Entre esos está mi micro grupo (Carlitos, Chang, Maca y yo) y el de esta chica. Quizás por eso me cae bien.

Hasta el momento estos son los grandes descubrimientos de mi tiempo sola. Ellos, el DDR y mi perro. Porque entre el último semestre de clases del Tomi y mis ramos cacho no creo que tenga mucho tiempo de sociabilizar en el año. De hecho, debería estar leyendo en este momento para Estadística. Pero bueno, no lo hago y no lo haré hasta mañana en la mañana. Por suerte,  mañana tendré clases con la hermana de Rajesh, y si llego temprano, quizás logre hablar unos momentos con ella.



mierda en letras
19-10-07, 8:18 pm
Filed under: intento fallido, nada

No creí que llegara a este punto, pero sinceramente, estoy COMPLETAMENTE aburrida del 80% de mi vida. Pura rutina, lugares comunes, canon, obligaciones, clases idiotas, profesores idiotas, líderes nefastos, ortografía imbécil, sobredosis de palabras, monotonía, monotonía, monotonía.

Hoy me senté en mi cama, después de que Tomás saliera de casa, y de mi cuenta que estaba aburrida, aburrida de casi todo lo que vivía de domingo a viernes. Eso sí ok, cada uno se hace sus propios días, cada uno se deja pisotear, cada uno deja que lo lleve la corriente y cada uno se queda ahí, esperando inocentemente que las cosas cambien.

Y acá estoy, sentada, y sí, esperando que las cosas cambien. Que por osmosis mi carrera me guste, o que tenga otra vocación. Que por osmosis me llegue la personalidad para mandar todo a la cresta. Que por osmosis me vaya de acá y no vuelva más. Que por osmosis tenga una idea clara de lo que quiero hacer. O por generación espontánea, o por una aparición divina.

Pasan los minutos, sigo sentada, Sigo sentada mirando por la ventana, sigo rayando hojas de aburrimiento, sigo mirando mis pies, sigo sin sacar fotos, sigo sin hacer nada, nada de nada. NADA.

Por suerte mañana es sábado, el único día de la semana que logra animarme algo. Mañana saldré y quizás no haré nada, pero seré feliz. Feliz en el intervalo en que llegue a la casa 201 y que llegue al paradero de noche. Seré feliz el lapso de horas en que demore en volver, en llegar acá, en ver las cosas de la u, en buscar pega, en buscar clases de francés, en no hacer nada. Los minutos que falten para que me lleguen mensajes sin sentido en esa estupidez llamada msn, en esa idiotez de los blogs, twitter, flickr, y todas esas cosas que no puedo llenar porque no tengo nada que contar. Conversaciones vacías, “amigos”vacíos, casa vacías, ideas vacías.

Quiero que sea sábado, rápido y verte de nuevo. Quizás es eso lo que me tiene así.



Trioval blues
02-08-07, 11:24 pm
Filed under: escritos, nada

familia1.jpg

Nunca he tenido un concepto de familia muy claro. La trama -de la teleserie- de mi árbol genealógico siempre ha estado marcada por separaciones, rencillas, odios, infidelidades, duelos, penas, silencios. De hecho, si tuviera que describir lo que ahora creo que es un hogar para mí, diría que es una mezcla entre mucho ruido, y muchas pausas calladas. Todos hablan cuando no importa, y cuando hay algo vital que decir, nada. Casi todo es con música, casi siempre lo ha sido (y en realidad para todo). Es como un gran soundtrack para cada momento. Las cenas son melodías italianas, añejas, como una foto sepia de un señor mirando por una ventana a principios del siglo XX. Solo, generalmente solo. Los cumpleaños son casi siempre música calmada, sin muchos bajos, algo así como un día eterno en cámara lenta, que ruegas, termine pronto. Y así el resto, hasta el punto que he decidido armar mi propio hogar, mis propios padres y familiares, mantener algunos, sacar a otros. Siempre en el ideal de que algún día tenga la posibilidad de omitirlos. Nunca es así, siempre se mantiene ese inquieto silencio en el que he aprendido a vivir desde hace bastantes años, seguramente más de 18 en mi mente.

 

El resto es el resto, no juega en esas reglas. Generalmente hay color, generalmente hay grandes diálogos. Como una película inventada en mi cabeza, donde hay guión, efectos de sonido, enfoques especiales, tomas de diferentes ángulos. Y música, mucha música ruidosa para cada caminata, cada beso, cada abrazo y cada sensación (agradable o no) que se aparezca en el día. Pero no hay silencios, nunca hay nadie realmente callado. Cada pensamiento ocupa un espacio, y cada espacio se curva en una nota, y cada nota se queda en mi cabeza y nunca hay nadie que no diga una palabra. Siempre alguien escuchando, siempre alguien atento a lo que dices. Como una once con pan con palta, donde tus seres queridos te preguntan como estuvo tu día. Leche de chocolate en la mesa, la tele prendida y un mantel de plástico. ¿Cómo te fue hoy Daniela? Bien gracias respondería, mientras me pasan la mantequilla. De fondo suena Teleradio Donoso, y mis amigos disfrazados de mis familiares hablan de sus trabajos. Y por unos minutos me siento acompañada, en una historia inventada y lejana a lo convencional, pero completamente verídica y llena de voces y conversaciones que no dejan de inquietarme. Por suerte no dejan de inquietarme.



some girls are bigger than others
10-01-07, 9:56 am
Filed under: escritos, nada

En mis historias los personajes nunca comen, nunca se cansan. Si tienen que juntarse, siempre lo hacen en lugares públicos, lejanos de sus casas. En mis historias los personajes no tienen familia y jamás vuelven a sus hogares. Mis historias nunca duran más de un día y en ellas se dicen -lo que en realidad intentan ser- diálogos filosóficos y perdidos en la arrogancia. Los sujetos no quieren dejar la juventud, son posmodernos y corren corren corren sin saber por qué. Ellos no tienen nada resuelto, nada parece solucionarse a corto plazo. Tienen gatos y se ven tentados a ponerle Fellini.

En mis historias mis personajes son caricaturas de lo que desean ser, ya no se tiran en el pasto a ver las no-nubes del verano y no corren a mojarse con los regadores. En mis escritos ella le pregunta a él porque está tan apurado, él la observa con una mirada vacía inmensa como si necesitara un millón de abrazos.

En mis historias los personajes son autobiográficos, se les olvidan sus moldes y adoptan la personalidad de quién los crea. Aún así son personajes, y en cada una de sus acciones escuchan música que pareciera caer al caso. Suena Placebo, algo de PJ Harvey y un poco de The Clash. Cada cosa para un momento diferente. Él come chocapic y ella toma leche de chocolate. No se hablan y miran por la ventana. Es que a veces son mudos o parecieran que no tienen –o en verdad no quieren- decirse más. En mi imaginación nunca hay relatos de más de tres protagonistas, y siempre hay uno que está relativamente ausente. Las historias nunca son felices, nunca tienen moraleja y nunca cuentan con un final digno de dioses. Sin embargo en mis historias siempre sucede algo que en la realidad no acontece. Mis historias son ficticias y tienen mucho de ciencia ficción. Sin embargo suelen esconderse en tiras cómicas de calibre romántico. Son odiosas, aburridas, empalagosas y adictivas. Mis historias a veces son teleseries que parece que no acabarán jamás. Pero al final del día, piense lo que piense la autora, mueren en su cabeza encerradas bajo candado de siete llaves. Por que es que nunca escribo mis historias, y en realidad nunca se las he mostrado a nadie.