temporalmente inconexa


regalo
24-12-08, 7:24 pm
Filed under: escritos, intento fallido

Estamos originalmente en la playa. Al parecer en la casa del abuelo de la Caro, una casa a medio desarmar o quizás a medio hacer. Es como esa de la fiesta de 1ro medio (creo). Está embrujada, o eso es lo que queremos creer mientras bajamos corriendo del tercer piso a la playa. Las escalas dan directo a la arena, así como una de las últimas escenas de Eterno Resplandor, cuando la casa en la que los protagonistas se conocieron comienza a llenarse de arena. Quizás es el patio. En realidad no cuestiono porque está sucia porque no es mi casa.

Antes de meternos al agua pasamos a mi colegio para decorar como ex alumnas la antigua sala de cuarto medio. Es un concurso y ganamos, el curso feliz vuelve a estar reunido y parece que nos hubiéramos visto hace solo un par de días. Todas tienen las mismas actitudes de siempre. Esas que recuerdo de cambiarnos en la sala antes de deporte y cuando salíamos juntas a hacer cosas entretenidas. Esas frases que decía cada una en la gira de estudios o esas que sonaban cuando nos estábamos despidiendo.

En fin, vamos de vuelta a la playa y nos encontramos con ella. Ella que representa algo así como mi amor no correspondido. No erótico en ningún sentido, más bien platónico imposible. Y me hace pensar en todas esas veces que me enamoré de las personas y las cosas no me salieron como quería. Enamorarse tanto como querer ser amiga de alguien, intentarlo por siglos y no lograrlo. Pero la extrañé, tanto como si nos conociéramos de siempre y fuéramos muy amigas. Me late el corazón más rápido y tengo mucho miedo a pasar alguna vergüenza. Me enderezo y miro el piso para no caer mientras estoy a unos pasos de ella. Está abrazando a mis compañeras, no soy la única que la ha echado de menos. Pero ahí estamos todas, y el abrazo cordial y masificado para cada una no difiere en lo más mínimo. No hay palabras de afecto, simplemente un abrazo apretado único, sin diferencias.

Es entonces, entre mi sonrisa y mi resignación que llega la hora de saludarla. Me mira y noto como ve algo familiar en mí, ve algo que recordaba diferente pero en el fondo sigue siendo lo mismo. Y sonríe, así como no había sonreído hasta el momento, con los ojos, con los brazos. Se acerca y siento sus brazos en mi espalda apretando fuerte, impidiendo que me vaya. Me da pena, quizás he alargado el abrazo más de lo normal y ya se siente incómoda. Aunque no lo quiera, me alejo un poco para verla y decir  hola. Es en ese intervalo, entre su pera en mis hombros y su cara frente la mía, su boca pasa por mi oído. Los ojos se me ponen vidriosos, y la frustración de ese amor no correspondido se ahoga en mi guata. Escucho. Escucho y si pudiera me pellizcaría. Un pequeño susurro, íntimo y escondido del resto entra por mis orejas a esa parte donde se albergan -o deben albergarse- todas esas cosa que no he podido hacer a mis cortos 20 años. Te extrañé, se escucha suave para que nadie más sepa. Yo la miro y digo gracias. No sé que más sacar de mis cuerdas vocales, se me cierra la garganta y no puedo pensar más.

Nos vamos a la playa, pero ella no quiere entrar al agua. Vayan ustedes chiquillas, yo voy en un rato. Pero que más da si ya estoy bien cerca de las olas. Está oscureciendo, no hace calor pero tampoco frío. Y las que siempre le molestaba mostrar alguna parte de su cuerpo se están cubriendo con pareos. A las que les molestaba mojarse el pelo se lo están amarrando. A las que les gusta tomar sol se quedan en sus toallas. Y a las que no les da miedo nada, siempre han sido así, están ya en la mitad del mar nadando y gritan, no sean mamonas métanse al agua. Y yo voy corriendo, estoy llegando, estoy entrando al mar y siendo mis dedos congelándose. No me importa en lo más mínimo. Ni mi vestido blanco, ni que no tenga que más ponerme para volver, ni estar sola, ni nadie. Estamos nadando como si bailáramos, cantáramos, actuáramos. Es una acción que puede ser percibida como única. Y siento, siento esa felicidad que he sentido pocas veces. Pienso en sus palabras y la miro sentada en la escalera de la casa del abuelo de la Caro. Sonrío y sigo nadando.

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los barcos
05-10-08, 5:40 pm
Filed under: intento fallido, videos

y mi amor imposible por gepe.



Lo que pienso hoy
29-08-08, 6:54 pm
Filed under: intento fallido

DWAYNE: You know what? Fuck beauty contests. Life is one fucking beauty contest after another. School, then college, then work… Fuck that. And fuck the Air Force Academy. If I want to fly, I’ll find a way to fly. You do what you love, and fuck the rest.



mierda en letras
19-10-07, 8:18 pm
Filed under: intento fallido, nada

No creí que llegara a este punto, pero sinceramente, estoy COMPLETAMENTE aburrida del 80% de mi vida. Pura rutina, lugares comunes, canon, obligaciones, clases idiotas, profesores idiotas, líderes nefastos, ortografía imbécil, sobredosis de palabras, monotonía, monotonía, monotonía.

Hoy me senté en mi cama, después de que Tomás saliera de casa, y de mi cuenta que estaba aburrida, aburrida de casi todo lo que vivía de domingo a viernes. Eso sí ok, cada uno se hace sus propios días, cada uno se deja pisotear, cada uno deja que lo lleve la corriente y cada uno se queda ahí, esperando inocentemente que las cosas cambien.

Y acá estoy, sentada, y sí, esperando que las cosas cambien. Que por osmosis mi carrera me guste, o que tenga otra vocación. Que por osmosis me llegue la personalidad para mandar todo a la cresta. Que por osmosis me vaya de acá y no vuelva más. Que por osmosis tenga una idea clara de lo que quiero hacer. O por generación espontánea, o por una aparición divina.

Pasan los minutos, sigo sentada, Sigo sentada mirando por la ventana, sigo rayando hojas de aburrimiento, sigo mirando mis pies, sigo sin sacar fotos, sigo sin hacer nada, nada de nada. NADA.

Por suerte mañana es sábado, el único día de la semana que logra animarme algo. Mañana saldré y quizás no haré nada, pero seré feliz. Feliz en el intervalo en que llegue a la casa 201 y que llegue al paradero de noche. Seré feliz el lapso de horas en que demore en volver, en llegar acá, en ver las cosas de la u, en buscar pega, en buscar clases de francés, en no hacer nada. Los minutos que falten para que me lleguen mensajes sin sentido en esa estupidez llamada msn, en esa idiotez de los blogs, twitter, flickr, y todas esas cosas que no puedo llenar porque no tengo nada que contar. Conversaciones vacías, “amigos”vacíos, casa vacías, ideas vacías.

Quiero que sea sábado, rápido y verte de nuevo. Quizás es eso lo que me tiene así.



dos de tres
23-05-07, 12:38 am
Filed under: intento fallido

Hoy en la mañana me desperté sabiendo que iba a llorar. Así, simplemente, como cuando uno sale de su casa y sabe que va llover, pero no entiende realmente por qué. Hay razones, quizás, pero es más que nada instinto.
Me levanté, no tenía mal humor hasta el momento ni nada que me acongojara, nada que lograra ensuciar mi limpio y buen humor. Pero como dicen “llover sobre mojado, mil veces ha pasado” y esperé que hoy tuviera paraguas en vez de quedarme a la intemperie. Así que salí de esta casa, escuchando belle and sebastian y con una sonrisa en el rostro. Saludé al micrero, di las gracias muchas veces en el día, caminé, escuché canciones alegres y no había aún nada que turbara mi cabeza. Pasaron las horas, entre amigos, conversaciones, trabajos y todo entre risas ajenas al sentimiento que había tenido al despertar. Entonces llegó la hora, en una micro vieja, vacía y escuchando la misma música que me había hecho alegrar en el día. Ahora era de noche, estaba sola y tenía frío. Pensaba en ella, como loca, no podía sacarla de mi cabeza a pesar del paso de los días. Divagaba, divagaba y divagaba, y llegué a ese punto en el que te das cuenta exactamente de lo que te sucede. Dos lágrimas pequeñas, un poco tímidas de que alguien las viera, y me apoyé en la ventana. Había sido un día muy bueno y ahí estaba en la 216 llorando por nada que me pareciera muy lógico, como si me hubiera tragado la pena de alguien y la hubiera integrado a mi ánimo. Me encontraba apoyada en la ventana , pensando en todas esas cosas buenas que me alejaban de estar cabizbaja. Y nada, supongo que un insulto vale más que mil sonrisas en mi analogía, o una mirada esquiva más que mil abrazos dirigidos.
Llegué acá, abrí gmail y le envié un mail. Como si estuviera más sola que nunca, como si la necesitara acá de nuevo. Eran dos ventanas, dos ensayos errados y sin ninguna concordancia entre ambos, sin ninguna relación. Envié uno, cerré el otro. Supongo que es mejor tener un intento fallido en mano que ver un ciento volar. Sonreí entonces, y miré la pantalla con alegría nuevamente (ignore que la autora de este texto sufre bipolaridad). Podía ser que nunca fuera suficiente, podía ser una auto justificación, podía ser una historia fracasada y escondida de muy poco tiempo, pero si algo me quedaba, es que no lo iba a ser nuevamente. No ahora. Así le escribí y le dije algo más allá de que la extrañaba a como solíamos ser antes, pero lo bueno es que creo que los draft me guardarán el secreto.