temporalmente inconexa


sí, se pudo
05-11-08, 9:14 am
Filed under: felicidad, videos
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fantasilandia
10-09-08, 1:43 am
Filed under: escritos, felicidad

Es una cosita chica  que me da en la guata y que he sentido varias veces. Al cerrar la página y deslizar una pequeña sonrisa, al bajar por un tobogán a toda velocidad o cuando me pilla desprevenida un paso bajo nivel (en especial el de las rejas). Pero es rico, como tomar onces cuando hay lluvia y no tienes nada más que hacer que ver por la ventana. Ahí, con tu manta y tibio, quizás acompañado o solo. Pero eso no tiene importancia alguna.

O a lo mejor es como esos abrazos que has esperado dar hace rato, dos lineas y hasta dos palabras. Pero agradable, de cerca o de lejos, tuyo o de otros. Con cosas tan tontas como ver tus nuevos lentes favoritos o darte cuenta que un niño en el vagón te mira fijamente.

Pero lo vital ,quizás, nisiquiera es donde estás o con quién, sino saber que sientes y que está ahi. A pesar de que sea bueno o malo esa cosita en la guata no se va por nada. Ese vacío de juego de fantasilandia sigue cada segundo para recordarte que tienes tripas, que a pesar de todo lo que te has obligado a hacer, sientes. A mil kilómetro de distancia aunque no tan lejos, una pequeña sonrisa y un revuelto interno que vale más que mil palabras y una coma.



Como las pelotas
05-08-08, 12:28 am
Filed under: felicidad | Etiquetas: , , , ,

Soy una escritora de blogs como las pelotas (me contuve de escribir bloggera porque me da urticaria la palabra). A pesar de que se me ha ocurrido que escribir, decir, expresar, plasmar, no lo hago porque soy floja. Lo suficientemente vaga como para ponerme a ver sqp en vez de sentarme a escribir a pesar de que tengo tema o se me ocurren textos.

Hoy en la mañana andaba inspirada. Debe haber sido el café, que fueran las 8.00 de la mañana, que caminara con el frio en la cara o que hubiera vuelto a pasar por Portugal. Así es, el Transantiago no me la ganará. A pesar de cambiar mi nuevo recorrido favorito (el de las amarillas siempre será la 428) por la escuálida 504, no me iré por Lastarria. Ese barrio cada día me gusta menos, prefiero mil veces transitar por mi querida Portugal, esa calle que no le debe nada a nadie ni prentende cosas que no son. Aunque ok, las calles nunca han pretendido nada somos las personas las que hacemos eso.

Estaba escuchando Lost Cause cuando llegué al Danoi. Aquel lugar que no conocia a pesar de pasar todos los días por ahi, hasta que lo nombraron por mi celular para un almuerzo rápido y donde hace una semana cayó una persona limpiando unas ventanas. Ese lugar que me gusta tanto y que siempre miro cuando paso al frente, aunque sea con un tímido reojo. Me pregunté entonces que sería chocar con el suelo de una distancia considerable. Pensé en preguntarle a aquella señora que vi caer cuando me bajé de la micro y que no me atreví a ayudar porque ya habían otras 6 personas a su lado. Me asusté y me fui, sintiéndome como las pelotas.

Volvi la cabeza a otro tema, lo de la señora (mi cobardía y apuro por llegar a clases, ergo egoísmo) había cambiado el rumbo de mi día feliz así que decidí obviarlo y no gastarme en eso. Ya estaba llegando a la universidad y para variar no sabía mi sala e iba tarde, una constante en mi comportamiento. Tomé aire y segui caminado por comunicaciones, pasé a un par de novatos y me escondi mientras todos miraban al nuevo vistante del patio vacío. Bajé las escaleras y pensé: de aqui nada puede salir mal.

Y fue así, la señora no volvió a rondar mi cabeza ni menos el nerviosismo de ser como las pelotas en mi primer día de clases. Oratoria salió bien, después vi a Sheb y paseamos por dos Campus de nuestra universidad (él estudia Diseño en la PUC): Lo Contador y Campus Oriente.

¿Cómo es que la gente está en oriente sin sacar fotos todo el tiempo? Encuentro ese lugar maravilloso, una excepcional locación para fotos y no sé un entretenido lugar para pensar. Tuve a Sheb (supongo que no en absoluta molestia) caminando por cada rincón de ese edificio. Aproveché de mirar todo lo que no había mirado antes y sacar fotos a desconocidos. Pensaba cuando me gustaría estar en arte o en teatro y como aprovecharía mis recreos para sacar fotos a mis compañeros.

De la nada sonó mi celular. Era mi madre para avisar que mi perra estaba enferma y debía llevarla al veterinario. En ese momento se acabó la ilusión de estudiante de artes/fotografía/teatro y recordé mi realidad de periodista. Dije adiós a Sheb y me devolví a casa. Dos minutos en la 212 para esperar esa micro. Era como si el día empezara de nuevo, subiéndome a la 501 y descansando la cabeza en uno de los respaldos recordando que había hecho en el día.



año nuevo
30-12-07, 10:58 pm
Filed under: felicidad

Para mí año nuevo siempre ha sido en mi cumpleaños, porque bueno, está más o menos cerca de estas fechas. Sin embargo, todos los 30/31 sigo una rutina de cosas que supuestamente deberían servir para que mi suerte mejore al año siguiente. Empecé el 2005 y desde entonces todo ha salido casi perfectamente. No es que me vaya a comprar calzones amarillos, o a dar la vuelta a la manzana con mi maleta, sino más bien a seguir una serie de acciones casi obsesivas de cierre de año. La número uno, que casi siempre realizo en la noche del 29-30, es borrar gente de mis listas de messenger, o de los contactos de los mails. Es como un recuento de la gente que apareció, que se fue y la que dejó de ser importante a lo largo del año. Segundo elijo los mejores discos o las mejores canciones, obviamente sin objetividad alguna y con deliberaciones relativas a los momentos que acompañan cada nota. Después vienen los momentos, y en conjunto lo que quiero que se repita para el año que va comenzar. También suelo comprar alguna polera, pantalón, ropa interior o calcetines (nuevos, claro)  para la noche de fin de año. Por último, como todo vil ser humano que soy, pienso –y escribo- todo aquello que quiero para los 365 días que vienen, lo que quiero que se resuelva, termine o empiece.

Pero a estas alturas, cuando faltan casi 24 horas para que se acabe el 2007 y ya hice todo lo anteriormente nombrado, solo queda en evaluar lo que hice mal y lo que hice bien, porque mal que mal, el resto de las acciones se quedan ahí no más y no sirve de nada.

Feliz año nuevo para el que lea esto, y suerte en los próximos 366 días que vienen (año bisiesto, recuerde).



celofán
30-09-07, 9:32 pm
Filed under: felicidad

    De pequeña pensaba que era invisible, que todo aquello que me rodeaba era completamente ajeno a mí, y a la vez indiferente. Creía que mis pasos no se escuchaban, y que aunque persiguiera las sombras de otras personas no tendría una propia. Poco a poco entendí que no era así, que mis manos, pies y cabeza se estiraban a las 4 de las tarde porque el sol iba desapareciendo paulatinamente. Y que si en la noche no encontraba ese ser negro que me seguía, no era porque no existiera, era porque se había escondido. Aquello me ayudó un poco a comprender lo que seguiría después. Efectivamente, no era que nadie pudiera verme, era que me escondía a la mirada de los otros. Y me gustaba, me gustaba esa sensación del control frente a mi imagen. Intervenir los ojos de los otros. Sentía los sonidos, cada paso, cada suela chocando con el suelo. Pero nadie sentía mis pies, nadie percibía mi caminar. Nadie hasta entonces, cuando jamás pensé que sucedería.



false alarm
08-08-07, 9:44 pm
Filed under: escritos, felicidad

10: Creo que llego al mesón simplemente, no logro ver más arriba de éste y menos aún que ha cocinado mi abuela. Siento olor a lo que debe ser pollo, o mejor aún -y si tengo suerte-, cazuela. Me encanta comer acá, mi abuela se preocupada de entretenerme mientras prepara todo. Habla de sus hermanas, al parecer una de mis tías está embarazada. Afuera llueve y es como si no fuera a terminar, quizás llueva para siempre, quizás vea llover hasta que sea grande. Mi abuela inventa una historia, en ella la protagonista ve como nieva, ve como nieva eternamente.

 14: Llueve. Tenía que llover hoy, justo cuando no me siento bien y esta herida (mi no apéndice) duele más que nunca. Quizás no me siento bien porque llueve, pero no quiero pensarlo. Que lata estar acá, esperando que me llame y que no lo haga. Odio las vacaciones de invierno, odio el hecho de esperar como estúpida algo que obviamente no resultará. Llamaré a la Sara, me tienen aburrida estas viejas, no hacen más que gritar y gritar idioteces. No quiero enojarme, creo que prefiero andar triste. Sara no contesta, porque justo tenía que olvidar su celular hoy.

18:  Salimos de mi casa y sigue lloviendo. Al parecer quiere empezar a granizar porque veo una especie de hielo en mi mochila. Tomás dice que no es granizo, es nieve y al mismo tiempo miramos el cielo. Frente al foco del alumbrado público podemos captar los copos bajando lentamente. Resulta que está nevando y no lo había notado, tonta de mí que nunca ando atenta. Queremos ir a comer, pero no conocemos algún lugar agradable y que a la vez esté cerca de la casa de mi abuela. Nombramos los arrollados primavera, aquellos que comemos siempre para las fechas importantes. Pero no tenemos donde sentarnos (o en realidad refugiarnos), así que caminamos. Caminamos hasta la casa de mi tita entre salsa de soya y la comida china. Nos besamos en el camino, cuando nos quemamos, cuando estamos cerca de casa y en el paradero. Veo que se está yendo, y antes de que suba a la micro tomo sus hombros y lo doy vuelta. Nos acercamos ,un beso fugaz y se va definitivamente. Prometo recordarlo por siempre, recordar cada cosa de hoy por siempre.

 26: Llego a casa mojada completamente. Estaba lloviendo y justo salí sin paraguas. Tengo esa mala mañana de olvidarme de las cosas triviales-importantes del día a día. Ayer fue mi ipod, hace unos días mi libreta, mañana será el celular, si es que no olvido las llaves en unas horas. Pongo el agua para un té, detesto llegar cuando no hay nadie en casa, aunque preparo todo para cuando llegue. Prendo velas, pongo música y me cambio de ropa para no resfriarme. Me pongo mi pijama y sirvo dos té. Detesto que no me llame, así como mi abuela detestaba que no la llamara o no fuera a su casa, pero debe estar por llegar. Me siento a ver TV y suena el timbre. Sonrío, es él. Debo pedirle que me recuerde que debo visitar a mi abuela. Lo digo mientras me besa por primera vez en la tarde.



Ying yang
18-07-07, 5:00 pm
Filed under: felicidad

Hoy es un día como para escuchar Teleradio Donoso, específicamente Gran Santiago. Para sentarse en un mueble cómodo con olor a humedad y un té en las manos. Probablemente acompañado/a de esas personas que te hacen sonreír cuando las recuerdas, hablando de aquellos buenos recuerdos de días pasados y felices. O quizás para caminar con tu novio/a y un helado en la mano, sacando fotos, y saltando un poco en cada paso. Como tercera opción podría ser en la playa, con viento en la cara –pero sin frío- viendo como pasa gente corriendo o caminando. Mirando a detalle cada cosa que sucede. Sin embargo mi escenario favorito es acá, en la casa de mi abuela. Que esté en Valparaíso, como sería idílicamente si todo me resultara perfecto, se llena de la música que pongo mientras ella habla con sus amigas, comiendo cazuela y mucho choclo, con un té rico esperándome y fotos amarillas, como mojadas, con un poco humedad. Recordando a todos aquellos que se han pasado por mi vida, aunque sea unos segundos, aunque no hayan querido estar realmente, y sonriendo, sonriendo verdaderamente como desde hace ya unos años. Divagando sobre las situaciones incómodas, alegres, tristes, estúpidas -con quien fueran- pero con la cara estirada, ya con dolor de tanta alegría facial para un mismo día. Y acá, no por eso menos aburrida, mirando la neblina, con poca luz y feliz, feliz de todo lo que me ha pasado, lo bueno y lo malo, porque finalmente de una sola cosa no está hecha la vida, y el resto hay que simplemente mamárselo. He dicho.