temporalmente inconexa


Chao 2007, hola 2008
31-12-07, 8:46 pm
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Volver a Valparaíso, caminar de pajaritos, comer helados como loca, sacar menos fotos que el 2006, mucho llanto, hastas peleas, muchos besos, salidas a comer sushi, hacer onigiris, idas al Gomez Milla, San Joaquín, la PUC, los nuevos amigos de la u, los amigos desaparecidos, los planes que fueron y no serán, la muñeca gigante, sin sangre, caminatas muy largas, viajes muy largos en metro, cafés en lastarria, helados en Santa Lucía, paseos por el Bellas Artes, hartas películas, Bjork y Soda Stereo acompañada, crisis de locura, covers de Joy Division, correr por la lluvia, botas nuevas, pelo rojo, salidas en el auto de la sari, starbucks con la Jose, paseo por república con la Dani, Momo en el sur, nueva PSU, cumpleaños de pizza con tato, mucha comida, mucha bebida, pocos libros, buenos momentos, casi 2 años, pajaritos, pajaritos y más pajaritos. El primer trabajo, el cobro de primer sueldo que nunca fue, las noticias, los almuerzos en las torres, pase escolar, cámara, patronato, días en stgo sola, caminatas por el centro de stgo, apumanque, skype, muchas descargas de internet, guitar hero, el diario de eva, TV de noches, patitas, muchos feriados, mucho sueño, pena, alegrías y año nuevo.

No fue un mal año, pero no vendría mal uno mejor. Chao chao 2007, hola 2008.



año nuevo
30-12-07, 10:58 pm
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Para mí año nuevo siempre ha sido en mi cumpleaños, porque bueno, está más o menos cerca de estas fechas. Sin embargo, todos los 30/31 sigo una rutina de cosas que supuestamente deberían servir para que mi suerte mejore al año siguiente. Empecé el 2005 y desde entonces todo ha salido casi perfectamente. No es que me vaya a comprar calzones amarillos, o a dar la vuelta a la manzana con mi maleta, sino más bien a seguir una serie de acciones casi obsesivas de cierre de año. La número uno, que casi siempre realizo en la noche del 29-30, es borrar gente de mis listas de messenger, o de los contactos de los mails. Es como un recuento de la gente que apareció, que se fue y la que dejó de ser importante a lo largo del año. Segundo elijo los mejores discos o las mejores canciones, obviamente sin objetividad alguna y con deliberaciones relativas a los momentos que acompañan cada nota. Después vienen los momentos, y en conjunto lo que quiero que se repita para el año que va comenzar. También suelo comprar alguna polera, pantalón, ropa interior o calcetines (nuevos, claro)  para la noche de fin de año. Por último, como todo vil ser humano que soy, pienso –y escribo- todo aquello que quiero para los 365 días que vienen, lo que quiero que se resuelva, termine o empiece.

Pero a estas alturas, cuando faltan casi 24 horas para que se acabe el 2007 y ya hice todo lo anteriormente nombrado, solo queda en evaluar lo que hice mal y lo que hice bien, porque mal que mal, el resto de las acciones se quedan ahí no más y no sirve de nada.

Feliz año nuevo para el que lea esto, y suerte en los próximos 366 días que vienen (año bisiesto, recuerde).



navidad
23-12-07, 7:49 pm
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Lección número 1 de esta navidad: Quedarse callada y mentir es el modus operandi de este mundo. Por lo tanto, a cortar esas cuerdas vocales se ha dicho.



i’m a golden god
10-12-07, 12:35 pm
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Para la bredi…

Anoche, a eso de la 1 o 2 de la mañana, me quedé viendo una de esas películas que eran mis favoritas a los 14. Una de esas películas que me hacían creer que lo que no tenía a esa edad, lo tendría a los 18. ¿Qué cosas? Voz en una revista de música, una carrera, una tranquilidad interior más o menos normal, alguien que me acompañara y algo de vocación. Y siempre pensé que al llegar a los 18 quizás ya sería algo parecido a lo que era William Miller en Almost Famous. Quizás tendría novio, quizás tendría pega, quizás ya no estaría en mi casa. Obviamente guardaremos las proporciones de la época en la que está ambientada la película, 1973 y su rock no es ni cercano a lo que vemos hoy en día, en el que al parecer las tendencias pitillo, pokemonas y indies -y quien sabe cual otra tribu urbana más- y sus respectivas etiquetas, reinan desastrosamente en nuestros oídos. Pero igual, igual tenía esa ilusión de que al ser mayor de edad me iría, mandaría todo al carajo y buscaría mis propias cosas por una inspiración que supuestamente tendría.

Y llegué a los 18, ya voy casi para los 19, y me doy cuenta que esa película ya no me significa tanto como antes. Supongo que he perdido parte de esas ilusiones de ser joven, o simplemente me di cuenta que no me mata andar en una gira con un grupo mediocre-post-90-queremos-ser-80, y dejé de intentarlo. Porque a los 18, repito “ya casi 19”, te vas desencantando de todas esas cosas que a los 14 parecían fascinantes. Lo sé, todavía soy pendeja, y quizás en unos años más escriba de los cambios de los 18 a los 20, o de los 20 a los 25 y así sucesivamente, pero estoy segura que muchas de las cosas que a los 14 me parecían valiosas ya no lo son tanto. Me voy dando cuenta que las personas que parecían especiales en esa época se fueron opacando por sus defectos, por esas cosas que a los 14 eran geniales y ahora son simplemente actitudes estúpidas. Tus amigos comienzan a desaparecer -algunos no todos- y los vínculos con los que quedan cambian, solo muy pocos para mejor. Empiezas a ver a tus padres como humanos, sus fallas, sus errores, y te toca volver a construir tu imagen de familia, quizás con otros, quizás con los mismos.

No se ustedes, pero yo a los 14 era una niña. Pequeña, malgeniada, estúpida y adolescente. Y no es que haya dejado de serlo, claro que no, pero esos gustos, esa necesidad de experimentar, de conocer, de salir, va cambiando de rumbo. No es que ya no quiera viajar, ni vivir ni nada por el estilo, sino que no de la misma manera que hace 4 años. Porque salir del colegio y entrar a la universidad, ser mayor de edad, salir más, conocer más te abre algo la cabeza. Te vas dando cuenta que gran parte de tus relaciones con mucha gente son recuerdos, recuerdos bonitos con intento de ser prolongados. Pero ahora, como el mismo Russell dice, las cosas son más reales. Y todos esos personajes y situaciones que eran perfectas en el principio de tu adolescencia, cual fiesta quinceañera, pasan a ser absurdos con al resaca de los 18, ya en la u, ya pensando en trabajar, buscando casa, viviendo solo, caminando por las calles en las noches, acompañado, solo. Todas esas emociones al límite que eran entretenidas a esa edad, son idiotas a estas alturas. Son falsas, y me parece que a los 14 estaba actuando, actuando como tenía que ser a esa edad con un guión en la mano que me daba diferentes situaciones por cumplir. A los 18 quizás hago lo mismo, pololo, universidad, casa, pero me siento más completa. Me siento menos como Stillwater y más como Miller, y prefiero que sea así a creer eternamente en esas mismas cosas y equivocarme a los 15 como a los 18, o a los 19 como a los 23, y seguir el mismo patrón. Creo que prefiero mi escenario actual, probablemente más calmado, pero no por eso menos verdadero. Mejor dejar de lado la fiesta de los 14 y tomarse una aspirina para esperar los 19, que pronto serán 20 y de ahí el tiempo seguirá volando esperando que la resaca pase.