temporalmente inconexa


celofán
30-09-07, 9:32 pm
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    De pequeña pensaba que era invisible, que todo aquello que me rodeaba era completamente ajeno a mí, y a la vez indiferente. Creía que mis pasos no se escuchaban, y que aunque persiguiera las sombras de otras personas no tendría una propia. Poco a poco entendí que no era así, que mis manos, pies y cabeza se estiraban a las 4 de las tarde porque el sol iba desapareciendo paulatinamente. Y que si en la noche no encontraba ese ser negro que me seguía, no era porque no existiera, era porque se había escondido. Aquello me ayudó un poco a comprender lo que seguiría después. Efectivamente, no era que nadie pudiera verme, era que me escondía a la mirada de los otros. Y me gustaba, me gustaba esa sensación del control frente a mi imagen. Intervenir los ojos de los otros. Sentía los sonidos, cada paso, cada suela chocando con el suelo. Pero nadie sentía mis pies, nadie percibía mi caminar. Nadie hasta entonces, cuando jamás pensé que sucedería.



bailar
21-09-07, 1:16 pm
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Hoy es un día para bailar. Sean o no sean canciones mamonas, malas, feas, estúpidas, indies, idiotas, tristes, buenas, excelentes. Son bailables y hoy es un día para bailar.

Feliz casi inicio de primavera al mundo



cerro alegre
18-09-07, 10:01 pm
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Los domingos son los mejores días contigo.



ya no estás riéndote sola, ya no estás burlándote más
13-09-07, 10:01 pm
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Los días podrían ser mejores, muchos mejores que hoy. Casi como antes. Como solían ser mis días antes.

Video: Javiera Mena – Dicha Feliz (Corto Pepe Jeans)



mera casualidad
10-09-07, 10:53 pm
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Hoy me acordé de la Sari y nuestras conversaciones al lado de mi ex casa. Esa que quedaba al lado de lo que era un Agas y lo que fue alguna vez un Esso Market. Nos sentamos ahí por horas a hablar de cosas que sabíamos nos iban a marcar por un tiempo. Era el 2004, pobres pendejas que jurábamos que el mundo se acababa ahí; solas, tomando café y llorando penas ajenas.

Han pasado 3 años, quizás seguimos siendo viles pendejas pero al menos no hemos vuelto a juntarnos en ese lugar. Nunca más hubo panes –sin nada- camino a Vespucio, ni conversaciones sobre sexo en mi casa de ese pasaje. Es gracioso pensar que ya no está, y parece tan lejano cuando en realidad no fue hace tanto. Ahora hablamos de otras cosas, si es que lo hacemos mientras ella estudia, yo estudio, ella se complica, yo me complico. Pero hace unos días, y escribo esto porque fue importante, tuvimos ese momento de nuevo. Sí, aunque no estuviera el tinte dramático de la adolescencia, aunque sonriéramos, aunque ahora existiera la línea 4, aunque nos acompañara alguien igual de importante (y una de las mejores amigas que he tenido), aunque ya no estuvieran las heridas, aunque ahora estuvieran las cicatrices. Fue una mirada, una mirada de un vagón al andén contrario y esa sonrisa de 15 años, probablemente ya lejanos, pero recuperados cuando nos vemos de nuevo. Esa complicidad que en realidad no hemos perdido, solo que nos vemos menos. Sari y yo como si el tiempo no hubiera pasado, en una cápsula de tiempo que nos dejaba incluso antes del momento en ese parque. Un abrazo, otra sonrisa y nos íbamos cada una por nuestro lado. Con la idea de que hubiéramos concretado fecha, hora, lugar, encuentro para vernos entonces. Sí, aunque hubiera sido mera casualidad.